Pico Menor

 

 

 

 

 

Dendrocopos minor 14,5

El Pico Menor, ave poco más grande que un gorrión, no es fácil de distinguir cuando trepa por las pequeñas ramas de los árboles caducifolios. Está apegado a las zonas boscosas y evita las coníferas. No es fácil descubrirlo, pero a veces puede verse al macho de coronilla carmesí volar de rama en rama, en busca de larvas de insectos, o bien de árbol en árbol en un vuelo raso de cortejo.

El vuelo de esta ave es lento e indeciso, con las ondas típicas de los Picos. Su voz es una nota «tchik», más sibilante y floja que la del Pico Picapinos y, sobre todo, un «qui-qui-qui» como de Torcecuello pero sin la resonancia de éste. También hace un tamborileo mecánico con el pico, más prolongado que el del Pico Picapinos, pero más débil.

Con frecuencia, las agudas llamadas de los pollos atraen la atención hacia el agujero del nido, que los padres excavan en troncos de árboles secos, o en ramas, a cualquier altura del suelo, pero siempre a menos de 20 metros. Un túnel de unos 20 centímetros de longitud conduce desde la entrada hasta la cámara del nido, que no está cubierto más que por unas pocas virutas de madera.

En España no es muy abundante, aunque está más o menos repartido localmente; aquí prefiere bosques de tipo mediterráneo, así como huertos y altas arboledas.

 

Identificación: Plumaje negro y blanco; alas y parte baja de la espalda listadas; el macho tiene el píleo carmesí, el de la hembra es blanco.

Nidificación: Ambos sexos taladran un agujero para fabricar el nido en árbol seco; puesta, de abril a junio, normalmente de 4 a 6 huevos blanco lustroso; incubación, alrededor de 14 días, por ambos padres; los pollos, atendidos por la pareja, dejan el nido después de unos 21 días.

Alimentación: Principalmente larvas de escarabajos taladradores y polillas; también moscas y arañas; algunos frutos, como grosellas y frambuesas.

Hábitat: Sotos.

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