Combatiente

 

 

 

 

Philomachus pugnax

Macho 29 cm. Hembra 23 cm.

Los pavoneos nupciales del macho son violentos y llamativos; los machos se acometen unos a otros con la gorguera ahuecada, amenazándose y llegando a veces a chocar cuando compiten por los territorios de apareamiento. Después de la lucha se aplastan con los picos en el suelo, gorgueras levantadas y penachos auriculares enhiestos, esperando la aproximación de las hembras. Estas caminan entre los agazapados machos y eligen uno para el apareamiento atusando su gorguera.

Algunos machos, conocidos como «Satélites», no luchan por un territorio, pero a menudo logran aparearse mientras los machos principales se amenazan mutuamente. Aquellos probablemente son tolerados porque con su plumaje blanco atraen más hembras al lugar.

Los combatientes machos son mayores que las hembras; en migración los dos sexos forman muchas veces bandos separados, y los machos suelen llegar antes a los lugares de cría. En España pueden verse especialmente durante los pasos de otoño y primavera, con más frecuencia en el primero, aunque también invernan algunos. Rara vez se han observado en nuestro país tales pavoneos.

 

Identificación: El macho en verano presenta enorme gorguera alrededor del cuello y penachos auriculares; la hembra, más pequeña, es generalmente gris con dorso de diseño contrastado; en invierno los dos son similares, con manchas blancas ovales a los lados de la oscura cola.

Nidificación: Nido construido sólo por la hembra, escondido en un hoyo y revestido con hierbas secas; pone, en mayo, normalmente 4 huevos variables de color, desde el pardo claro al azul pálido, con manchas oscuras; incubación de unos 21 días y sólo por la hembra, que también cuida sola de los pollos; éstos dejan pronto el nido, independizándose a los pocos días.

Alimentación: Sobre todo insectos, algunos gusanos, moluscos y semillas.

Hábitat: Marismas y zonas palustres.

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