Carricerín Real

 

 

 

 

Acrocephalus melanopogon 13 cm.

El Carricerín Real, entre el espeso carrizal, en la parte superior de una caña, lanza su canto primaveral, que se eleva paulatinamente desde un comienzo dulce hasta alcanzar una gran sonoridad, repitiendo notas aflautadas, «tu tu tu tu tui tui tui», tras la que emite sin transición un gorjeo rápido.

Pocas veces puede diferenciarse en el campo del Carricerín Común, pero hay que tener en cuenta la fecha en que se ve, ya que el real está presente en España todo el año y el común sólo se observa en migración, pues no cría aquí. Ambos se encuentran en los mismos biotopos, generalmente charcas con densa vegetación.

La pareja, en particular la hembra, construye entre los tallos de las plantas palustres un nido alargado, con entramado vegetal y forro de pelusa y plumas, casi siempre cerca de la superficie del agua.

En Europa se ha comprobado su reproducción casi exclusivamente en zonas ribereñas del Mediterráneo. En muchas de estas zonas parece sedentario, aunque en invierno se conocen movimientos trashumantes que en ocasiones les llevan a sitios alejados de sus puntos de cría, como ocurre en la península Ibérica.

 

Identificación: Muy parecido al Carricerín Común, del que se distingue por el píleo casi negro, lista superciliar más blanca y ancha, garganta muy blanca y dorso más rojizo; levanta verticalmente la cola; sexos iguales.

Nidificación: Nido descuidado, construido principalmente por la hembra, de hojas secas y otros restos vegetales, revestidos con pelusa vegetal y plumas, sujeto a la vegetación acuática a poca altura sobre el agua; puesta, de abril a junio, de 3 a 5 huevos claros con pintas pardo-verdosas y grisáceas; incubación, por la pareja, de unos 12 días; los pollos son alimentados por ambos padres; dos crías.

Alimentación: Insectos acuáticos y sus larvas.

Hábitat: Marismas y zonas palustres.

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