Alcaraván Común

 

 

Alcaraván Común

 

 

 

 

Burhinus oedicnemus 40 cm.

 

A juzgar por su apariencia, todo el mundo consideraría al Alcaraván Común un limícola y su nocturno y agudo grito «currlii» recuerda el del Zarapito Real. Pero en realidad esta extraña ave está emparentada tan estrechamente a las gaviotas como a los limícolas.

Ocasionalmente se presenta en invierno en riberas marinas o marismas, aunque prefiera normalmente eriales, ribazos con cantos rodados y campos abiertos con chinarros y piedras, en general en terrenos secos; cría también a veces entre árboles jóvenes o en playas pedregosas.

Se cree que los alcaravanes se emparejan para toda la vida, pudiendo volver año tras año al mismo territorio de cría. Su cortejo nupcial se compone principalmente de diversos arqueos del cuerpo y de choque de picos.

Estas aves son gregarias, incluso en la época de cría, pudiendo oírseles, al atardecer y por la noche, llamándose unos a otros. Durante la migración otoñal con frecuencia se reúnen en bandos más o menos grandes. A pesar de su sociabilidad son cautelosos, sacudiendo la cabeza cuando recelan e inmovilizándose si se les sorprende; en el nido, tanto adultos como pollos, se achantan si descubren algún enemigo o intruso.

 

Identificación: Leonado claro, rayado de castaño; grandes ojos amarillos; patas amarillo claro; cabeza redonda y pico corto; sexos iguales.

Nidificación: Ambos sexos hacen un hoyo en el suelo, cerca de vegetación pero no en ella, que rellenan con piedras blancas o excrementos de conejo; pone abril-julio 2 huevos color crema con fuertes manchas castañas; incubación, por ambos padres, de unos 26 días; los pollos alimentados por la pareja, dejan el nido después de la eclosión, comenzando a volar tras unos 40 días; a veces dos crías.

Alimentación: Caracoles, babosas, insectos del suelo y sus larvas, lombrices; a veces ratones, topillos y ranas.

Hábitat: Matorrales y campos baldíos.

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